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Serie: Hechos Una Iglesia Imparable
Parte VI: “Así es la Vida”
Introducción
Frase famosa para momentos difíciles, momentos que nos quitan el entusiasmo, también para otros momentos cuando justificamos o lo que no podemos explicar: “Así es la Vida”
I. Persecución por causa del evangelio.
Mateo 5:10-12
"Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros."
Hechos 4:1-3
Hablando ellos al pueblo, vinieron sobre ellos los sacerdotes con el jefe de la guardia del templo, y los saduceos, 2 resentidos de que enseñasen al pueblo, y anunciasen en Jesús la resurrección de entre los muertos. 3 Y les echaron mano, y los pusieron en la cárcel hasta el día siguiente, porque era ya tarde.
Hechos 5:17-18
17 Entonces levantándose el sumo sacerdote y todos los que estaban con él, esto es, la secta de los saduceos, se llenaron de celos; 18 y echaron mano a los apóstoles y los pusieron en la cárcel pública.
Hechos 5:40–42
"Y convinieron con él; y llamando a los apóstoles, después de azotarlos, les intimaron que no hablasen en el nombre de Jesús,
Hechos 7:57-58
57 Entonces ellos, dando grandes voces, se taparon los oídos, y arremetieron a una contra él. 58 Y echándole fuera de la ciudad, le apedrearon;
Los cristianos estaban siendo perseguidos, desplazados (Forzados a emigrar. La deportación es el regreso forzado a la tierra natal, pero el desplazamiento es la emigración forzada y repentina o el destierro) de sus ciudades (Todo lo que esto implica), golpeados y puestos en la cárcel, muertos a espada (Hch 12), apedreados. Miremos Hechos 23:12-13: “…algunos de los judíos tramaron un complot y se juramentaron bajo maldición, diciendo que no comerían ni beberían hasta que hubiesen dado muerte a Pablo. 13 Eran más de cuarenta los que habían hecho esta conjuración…”
Resumen:
Me pregunto cómo era la vida de esta gente y el impacto que esta persecución tuvo en sus matrimonios, sus hijos, su economía, su estado emocional, sus planes para el futuro, sus ahorros, la educación de sus hijos, las escuelas, sus sueños y decisiones para la vida.
II. Respuesta de los Cristianos a la Persecución.
El libro de los Hechos presenta la persecución como una consecuencia natural de seguir a Cristo y proclamar el evangelio. Sin embargo, también muestra que Dios usa la persecución para fortalecer a la iglesia y extender el mensaje de salvación. Como afirma Hechos 8:4: "Pero los que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando el evangelio."
Así, lo que los enemigos de la iglesia intentaron usar para detener el avance del evangelio, Dios lo transformó en un medio para cumplir la promesa de Hechos 1:8, llevando el mensaje de Cristo desde Jerusalén hasta "lo último de la tierra".
Así fue la vida de ellos, totalmente misional. Interpretando todo a favor de la misión que el Señor había encargado. Vivieron, confiaron y vieron la gloria de Dios en su diario vivir.
Ante la persecución, la emigración forzada, el encarcelamiento, la intimidación, los problemas económicos, los cambios de vida repentinos e impuestos y ante la injusticia esta fue la oración a Dios y la respuesta de los cristianos:
Hechos 4:29-30
29 Y ahora, Señor, mira sus amenazas, y concede a tus siervos que con todo denuedo hablen tu palabra, 30 mientras extiendes tu mano para que se hagan sanidades y señales y prodigios mediante el nombre de tu santo Hijo Jesús.
III. Respuesta de Dios a la oración de los cristianos.
"Y sobrevino temor a toda persona; y muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles." "No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda. Y tomándole por la mano derecha le levantó; y al momento se le afirmaron los pies y tobillos; y saltando, se puso en pie y anduvo; y entró con ellos en el templo, andando, y saltando, y alabando a Dios. ""Sacaban los enfermos a las calles... y todos eran sanados." "Y Esteban, lleno de gracia y de poder, hacía grandes prodigios y señales entre el pueblo." Y le dijo Pedro: Eneas, Jesucristo te sana; levántate, y haz tu cama. Y en seguida se levantó. Había entonces en Jope una discípula llamada Tabita, que traducido quiere decir, Dorcas. Esta abundaba en buenas obras y en limosnas que hacía. Y aconteció que en aquellos días enfermó y murió… Entonces, sacando a todos, Pedro se puso de rodillas y oró; y volviéndose al cuerpo, dijo: Tabita, levántate. Y ella abrió los ojos, y al ver a Pedro, se incorporó. Y él, dándole la mano, la levantó; entonces, llamando a los santos y a las viudas, la presentó viva. "El Señor... daba testimonio a la palabra de su gracia, concediendo que se hiciesen por las manos de ellos señales y prodigios." "Y hacía Dios milagros extraordinarios por mano de Pablo, de tal manera que aún se llevaban a los enfermos los pañuelos o delantales de su cuerpo..."
CONCLUSION
Hay una carta anónima dirigía a un tal Dioneto en el 158 d.C. y quisiera traer a colación un fragmento de esta:
“Los cristianos no se distinguen del resto de la humanidad ni en la localidad, ni en el habla, ni en las costumbres. Porque no residen en alguna parte en ciudades suyas propias, ni usan una lengua distinta, ni practican alguna clase de vida extraordinaria. Ni tampoco poseen ninguna invención descubierta por la inteligencia o estudio de hombres ingeniosos, ni son maestros de algún dogma humano como son algunos. Pero si bien residen en ciudades de griegos y bárbaros, según ha dispuesto la suene de cada uno, y siguen las costumbres nativas en cuanto a alimento, vestido y otros arreglos de la vida, pese a todo, la constitución de su propia ciudadanía, que ellos nos muestran, es maravillosa (paradójica), y evidentemente desmiente lo que podría esperarse. Residen en sus propios países, pero sólo como transeúntes; comparten lo que les corresponde en todas las cosas como ciudadanos, y soportan todas las opresiones como los forasteros. Todo país extranjero les es patria, y toda patria les es extraña. Se casan como todos los demás hombres y engendran hijos; pero no se desembarazan de su descendencia (abortos). Celebran las comidas en común, pero cada uno tiene su esposa. Se hallan en la carne, y, con todo, no viven según la carne. Su existencia es en la tierra, pero su ciudadanía es en el cielo. Obedecen las leyes establecidas, y sobrepasan las leyes en sus propias vidas. Aman a todos los hombres, y son perseguidos por todos. No se hace caso de ellos, y, pese a todo, se les condena. Se les da muerte, y aun así están revestidos de vida. Piden limosna, y, con todo, hacen ricos a muchos. Se les deshonra, y, pese a todo, son glorificados en su deshonor. Se habla mal de ellos, y aun así son reivindicados. Son escarnecidos, y ellos bendicen; son insultados, y ellos respetan. Al hacer lo bueno son castigados como malhechores; siendo castigados se regocijan, como si con ello se les reavivara. Los judíos hacen guerra contra ellos como extraños, y los griegos los persiguen, y, pese a todo, los que los aborrecen no pueden dar la razón de su hostilidad.
En una palabra, lo que el alma es en un cuerpo, esto son los cristianos en el mundo. El alma se desparrama por todos los miembros del cuerpo, y los cristianos por las diferentes ciudades del mundo. El alma tiene su morada en el cuerpo, y, con todo, no es del cuerpo. Así que los cristianos tienen su morada en el mundo, y aun así no son del mundo…Porque no fue una invención terrenal, como dije, lo que les fue encomendado, ni se preocupan de guardar tan cuidadosamente ningún sistema de opinión mortal, ni se les ha confiado la dispensación de misterios humanos. Sino que, verdaderamente, el Creador Todopoderoso del universo, el Dios invisible mismo de los cielos plantó entre los hombres la verdad y la santa enseñanza que sobrepasa la imaginación de los hombres, y la fijó firmemente en sus corazones”[1]
Así es la vida, así es la vida de la iglesia del siglo 21 también.
La Iglesia de hoy está llamada a recordar que Dios nunca prometió un camino sin oposición, pero sí una misión que transforma aun los escenarios más difíciles. Cada acto de rechazo puede convertirse en una oportunidad para amar; cada injusticia, en una ocasión para reflejar el carácter de Cristo; cada prueba, en una plataforma para anunciar el evangelio. No fuimos enviados a escapar del mundo, sino a vivir en él como embajadores del Reino de Dios, demostrando con nuestras palabras y nuestras obras que Jesús sigue dando esperanza donde reina la desesperanza. Cuando la cultura nos presione, que respondamos con fidelidad; cuando se nos cierre una puerta, que veamos un nuevo campo misionero; y cuando el sufrimiento llegue, que recordemos que Dios ha usado siempre a una Iglesia perseverante para cambiar el mundo. Nuestra misión no depende de circunstancias favorables, sino de la presencia del Espíritu Santo. Por eso, transformemos cada dificultad en una oportunidad para que Cristo sea conocido, porque las mayores victorias del evangelio nacen con frecuencia en medio de las mayores adversidades.
[1] Lightfoot, J.B. "Carta a Diogneto - Anónimo, 158 d.C." https://www.primeroscristianos.com/. https://www.primeroscristianos.com/carta-a-diogneto-anonimo-158-d-c/.



